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Monumentos representativos
Punto de encuentro entre Oriente y Occidente

La provincia de Almería, punto de encuentro entre Oriente y Occidente, ha sido poblada por gran cantidad de pueblos de los albores de la historia. Prueba de ello es un ingente patrimonio arqueológico. Le recomendamos...Un recorrido cronológico por los principales yacimientos de la provincia, desde las pinturas rupestres de Los Vélez hasta el asentamiento fenicio de Villaricos, en Cuevas del Almanzora, pasando por Los Millares (Santa Fe de Mondújar).

Existen multitud de vestigios romanos dispersos por toda la provincia. El yacimiento más interesante es el Cerro de Villavieja, en Berja, donde se conserva incluso un anfiteatro sin excavar. Destacables son también el yacimiento de Murgi y el mausoleo El Daymún, en El Ejido, los Acueductos de Carcauz en Vícar, el puente llamado La Puente, en Alhama de Almería y los restos de los baños romanos conservados en el Balneario de Sierra Alhamilla (Pechina). Sin olvidar las balsas de salazones conservadas en lugares costeros como Torre García (Almería) o el Cerro de Montecristo, en Adra, donde se elaboraba el preciado garum.

 

La conquista cristiana de la provincia supuso el ingreso de Almería en las corrientes artísticas europeas: renacimiento, barroco, neoclásico. Los nuevos pobladores se apresuraron a levantar edificios religiosos en los territorios conquistados, símbolos del cambio de credo. En zonas rurales como La Alpujarra el estilo mudéjar predomina durante los siglos XVI y XVII, manteniendo viva la herencia cultural musulmana, mientras que en la capital almeriense se construían iglesias como la de Santiago.
Entre las innumerables iglesias de la provincia merecen especial mención la de la Encarnación de Vélez Rubio y la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación de Fiñana, uno de los ejemplos más destacados e importantes del arte mudéjar en la provincia, ambas declaradas Monumento Nacional. Un rasgo peculiar del patrimonio religioso de Almería son las iglesias-fortaleza, muestra de la inseguridad que imperó en la provincia durante siglos. La más emblemática es la Catedral- Fortaleza de la capital, cuyo exterior, recio y sólido, contrasta con las delicadas líneas góticas y renacentistas del interior, y con el claustro neoclásico. Otros templos-fortaleza se conservan en Almócita, Mojácar, Vera y Vícar


 
Entre el siglo XIX y comienzos del siglo XX la provincia de Almería experimentó un gran desarrollo industrial gracias a la minería. Las Sierras de Gádor y Alhamilla conservan las huellas de la actividad minera, pero es el litoral donde este pasado se hace más evidente: cables aéreos, cargaderos de mineral como los de Cuevas del Almanzora o el Cable Inglés en la capital, las chimeneas de las antiguas fundiciones de Garrucha y Adra, o las Minas y Hornos de Calcinación del Pilar de Jaravía (Pulpí), conjunto declarado Bien de Interés Cultural.


 
Primero la nobleza y, a partir del siglo XIX, la pujante burguesía almeriense, enriquecieron el patrimonio con sus mansiones, palacios y casonas. En Vélez Rubio se conserva una gran cantidad de viviendas señoriales de influencia barroca y edificios de estilo historicista y modernista, al igual que en la vecina Vélez Blanco.
También la ciudad de Almería es rica en patrimonio civil, con ejemplos tan destacados como la Casa de los Puche, en la Plaza de Bendicho. De época posterior es el Ayuntamiento, integrado en la monumental Plaza Vieja, presidida por el Monumento a “Los Coloraos”, y edificios como la Casa de las Mariposas, el Casino Cultural o el Teatro Cervantes. En el resto de la provincia pueden contemplarse bellas muestras de edificios civiles como ayuntamientos, pósitos, plazas de toros...
La llegada de los nuevos pobladores tras la conquista cristiana conllevó el ingreso de Almería en las corrientes artísticas europeas. Los nuevos linajes nobiliarios se establecerán fuera del recinto de la medina, en especial en la Musalla, dotando a la ciudad de palacios y casas como la de los Puche, en la Plaza Bendicho, el Palacio de los Vizcondes de Almansa, la Casa de la Música (actual sede del Patronato de Turismo), el Palacio de los Marqueses de Cabra… Derribada la antigua muralla en 1855, la urbe comenzó su expansión hacia el levante. El auge económico y la pujante burguesía propiciaron la construcción de nuevas edificaciones civiles a finales del siglo XIX y comienzos del XX, entre las que destacan el Casino Cultural, con una decoración exquisita, el Círculo Mercantil, el Teatro Cervantes, la Casa de Don Francisco Jover y Tovar (actual Archivo Histórico Provincial), el Palacio Arzobispal o la Casa de las Mariposas, en la emblemática Puerta de Purchena. Paseos, plazas y edificios públicos embellecerán la Almería contemporánea. Muestra de ello son la Plaza Vieja, con el Monumento a “Los Coloraos” y el Ayuntamiento, magnífico edificio que simboliza el poder municipal, el Paseo de Almería, la Rambla o el Parque Nicolás Salmerón. Muy característica es la arquitectura en hierro, con construcciones como el Mercado Central, la Estación de Ferrocarril y el “Cable Inglés”, antiguo cargadero de mineral que desemboca en la playa de Las Almadrabillas. Con estas últimas aportaciones urbanísticas quedaba configurada la Almería actual, esta hermosa ciudad donde el pasado medieval se fusiona con la modernidad, creando un conjunto lleno de contrastes. Una ciudad para descubrir en sus calles y rincones, en los paseos y jardines, en las piedras milenarias de la Alcazaba, orgullo de Al-Andalus.